Las pruebas diagnósticas

El alergólogo es el médico especialista en alergias que evaluará cualquier síntoma de alergia para identificar la/s sustancia/s a la/s que el organismo es sensible y asegurar que esa es la causa de los síntomas.

¿Qué pruebas existen para el diagnóstico de la alergia?

La HISTORIA CLÍNICA (o anamnesis) es la piedra angular de la primera visita. El alergólogo realizará preguntas de forma detallada y minuciosa para establecer una primera lista de aquellas sustancias potencialmente responsables de los síntomas alérgicos.

La EXPLORACIÓN FÍSICA consiste en una exploración general (peso, presión arterial, etc.) y un examen centrado en los órganos más afectados por la alergia (piel, nariz, ojos, pulmones, etc.). Este examen permite al especialista hacer una valoración de las repercusiones de la alergia, y saber si es necesario realizar exploraciones complementarias, por ejemplo una exploración respiratoria en el caso de tener asma y que la alergia sea respiratoria.

Las PRUEBAS CUTÁNEAS o PRICK-TEST consisten en reproducir la reacción alérgica, a muy pequeña escala en la piel. Para ello, se deposita una gota del alérgeno sospechoso sobre la piel y se hace una pequeña punción en el centro de la gota. Si en el lugar en el que se ha depositado el alérgeno aparece una reacción cutánea con aspecto de picadura de mosquito, significa que hay reacción al alérgeno y que éste puede ser el responsable de determinados síntomas. La intensidad de esta reacción se valora comparándola con la reacción provocada por una sustancia “control” que provoca reacción, sin excepción, en todos los individuos.


El alergólogo puede solicitar un análisis de sangre (PRUEBAS IN VITRO) si las pruebas cutáneas anteriores no concuerdan con los síntomas presentados, si son difíciles de valorar porque aparecen reacciones a varios alérgenos, o si resultan difíciles de realizar, por tener un eccema extendido en la piel o por seguir un tratamiento con medicamentos que dificultan la reacción cutánea (antihistamínicos).

Las PRUEBAS DE PROVOCACIÓN tienen el objetivo de provocar una reacción alérgica en el órgano más afectado por las manifestaciones alérgicas exponiéndolo directamente al alérgeno. Estas pruebas se realizan por: inhalación en el caso de la alergia respiratoria, como el asma alérgica; pulverización en la nariz en el caso de la rinitis alérgica; goteo en la conjuntiva (blanco del ojo) en el caso de la conjuntivitis; ingesta en caso de alergia alimentaria, etc. Evidentemente, estas pruebas para la detección de alergias se practican bajo estricto control médico.



ETAPAS
DEL DIAGNÓSTICO


CONSULTA DE ALERGOLOGÍA

CUESTIONARIO
MINUCIOSO

EXPLORACIÓN
FÍSICA

POR PARTE DEL ALERGÓLOGO

SOSPECHA DE UNO O VARIOS ALERGENOS RESPONSABLES

PRUEBAS CUTÁNEAS
(PRICK TEST)

SENSIBILIZACIÓN
CONFIRMADA

EXTRACCIÓN DE SANGRE
Y DETERMINACIÓN DE
IgE ESPECIFICA

PRUEBAS DE PROVOCACIÓN