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Vacunas para la alergia

Aunque el mecanismo de acción difiere ligeramente entre las vacunas subcutáneas, las vacunas sublinguales y los comprimidos, todas intentan conseguir el mismo efecto. Pero además de la forma de administración de la inmunoterapia, lo verdaderamente importante es que el extracto a administrar sea de calidad demostrada.

Actualmente existen 3 vías de administración diferentes para las vacunas para la alergia: subcutáneas (pinchadas), sublinguales (administradas debajo de la lengua) y en comprimidos. Aunque el mecanismo de acción difiere ligeramente entre ellas, todas intentan conseguir el mismo efecto: corregir la respuesta de nuestro sistema inmune que nos ha llevado a ser alérgicos, para que progresivamente tengamos menos síntomas alérgicos cada vez que nos expongamos a la causa de nuestros problemas.

Según la edad, el tipo de alergia y nuestras preferencias, podremos optar por una vacuna contra la alergia u otra. Pero no sólo tenemos que valorar la forma de administración de la inmunoterapia. Lo verdaderamente importante es que el extracto a administrar sea de calidad demostrada, independientemente de la vía por la que lo administremos.

Todas las vacunas se obtienen a partir de materias primas que provienen de la naturaleza. Es decir, a partir de alérgenos como pólenes ambientales, ácaros, hongos y epitelios, y tras un proceso complejo que los transforma, se obtienen los extractos de las respectivas vacunas para la alergia. Es de gran importancia que la calidad final de nuestra vacuna sea alta, y que tenga una eficacia demostrada.

De una correcta elección del tipo de vacuna (composición y vía de administración) y de un adecuado cumplimiento, dependerá en gran medida que el tratamiento con vacuna sea efectivo y que mejoremos de nuestros síntomas.

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