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Alergias Respiratorias 2015

En la segunda parte del artículo que hemos dedicado a la innovación o noticia más destacada en torno a las alergias respiratorias producida en 2015, responden los expertos alergólogos José Luis de La Fuente e Inmaculada Sánchez Machín. El Acuerdo de París y el cambio de enfoque de patologías ya conocidas son, respectivamente para estos expertos, las novedades más sobresalientes del año que acaba.

JOSÉ LUIS DE LA FUENTE
Blog Alergia y asma Andalucía

En mi opinión, la noticia más destacada relacionada con las alergias respiratorias en 2015, y que más influencia tendrá sobre las mismas en el futuro, es el acuerdo al que se ha llegado tras la 21ª Conferencia de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (conocida de forma abreviada como la Cumbre de París sobre Cambio Climático, celebrada durante las dos primeras semanas del mes de diciembre): el Acuerdo de París.

El cambio climático es un fenómeno global sobre cuya existencia y origen no existen dudas desde el punto de vista científico: hay consenso entre los expertos en lo referente a que el cambio es real y a que los humanos somos los culpables del mismo, en gran medida por la contaminación derivada de las actividades industriales y el transporte motorizado. Hay, además, consenso respecto a una gran parte de sus efectos, y, entre ellos, algunos se traducen en consecuencias directas sobre las alergias respiratorias (no son, realmente, los más importantes, pero son los que nos ocupan en este texto): la época de polinización primaveral se está adelantando, aproximadamente a razón de cinco días por década, y los periodos de polinización se están alargando; el propio dióxido de carbono presente en la atmósfera parece aumentar directamente la producción de pólenes en diferentes plantas alergénicas (la época de polinización resulta, por tanto, más agresiva para las personas alérgicas, pues la presencia de polen en el aire es más elevada y más prolongada). Además, los cambios climáticos están condicionando modificaciones en la biosfera; las relaciones competitivas entre especies (de animales o de plantas) de diferentes clases se ven alteradas, y múltiples especies están siendo desplazadas fuera de sus hábitats: como consecuencia de eso, estamos constatando que aumentan también las especies de plantas que pueden generar alergias a los pacientes predispuestos.

Aunque, a pesar de la necesidad común, no parecía fácil poner de acuerdo a los 196 países reunidos en París desde el 30 de noviembre, el pasado 12 de diciembre se consiguió un consenso, el llamado Acuerdo de París, para alcanzar el objetivo de “mantener el aumento de las temperaturas por debajo de los 2ºC con respecto a los niveles preindustriales y perseguir los esfuerzos para limitar el aumento a 1,5ºC”. Ello implica limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, entre los cuales está el CO2.

La limitación de emisiones de estos gases tendrá incluso un efecto más directo sobre las enfermedades respiratorias, ya que existe evidencia suficiente, incluso procedente de estudios prospectivos, de que la contaminación ambiental tiene un efecto negativo no solamente empeorando la evolución de enfermedades respiratorias preexistentes, sino que incluso contribuye al desarrollo de asma en niños y adolescentes.

El acuerdo es criticado por quienes lo consideran insuficiente. Sin embargo, no es un acuerdo decepcionante. Era necesario llegar a un consenso en esta materia, pero no era fácil consensuar las medidas a adoptar. Teniendo en cuenta que no existen mecanismos legales en el Derecho Internacional para obligar a los distintos países a suscribir un compromiso que consideren contrarios a sus intereses, haber logrado un acuerdo es, sin duda, un acontecimiento digno de celebración. Valorado como un punto de partida, el Acuerdo de París marca un punto de inflexión en la lucha contra la contaminación y el cambio climático. No es la solución, pero nos pone en el camino para la misma.

INMACULADA SÁNCHEZ MACHÍN
Blog Alergia y Vacunas
Santa Cruz de Tenerife

De este año 2015, y tal vez de estos últimos años en general me llevo un cambio de enfoque de patologías ya conocidas.

Me refiero a la alergia alimentaria y las normas de evitación de aquellos alimentos a los que el paciente es alérgico y al asma y su tratamiento farmacológico.
Creo que la “individualización” o personalización, tanto de las normas de evitación para alérgicos a alimentos como de la terapia farmacológica en los asmáticos, toma cada vez mayor importancia y justificación científica.

Este hecho choca con las clásicas guías de tratamiento donde la terapia se ajusta por intensidad de síntomas y a todo el mundo se le aplica por igual. Pero para un paciente alérgico este tipo de “medicina de ordenador” es muy probable que no se ajuste a su medida.

Me parece un cambio de paradigma fundamental en nuestra manera de enfocar enfermedades ya conocidas.

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