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shock anafiláctico

El tratamiento debe ser precoz. El manejo de un shock anafiláctico no es el mismo según la localización en la que se produzca. No obstante, quien la padece debe siempre informar (a un acompañante o a sanitarios), y la adrenalina o los autoinyectores de adrenalina son el fármaco de elección.

El tratamiento de una anafilaxia (reacción alérgica grave) debe ser precoz. Su manejo no es igual si ésta se produce de forma ambulatoria o en el ambiente hospitalario. En cualquiera situación, no obstante, quien la padece debe siempre informar (a un acompañante o a profesionales sanitarios) sobre la sintomatología que presenta. Los pacientes que han sufrido un episodio de anafilaxia deben colocarse en posición horizontal y con las piernas elevadas para aumentar el flujo sanguíneo al corazón. El fármaco de elección para el tratamiento de la anafilaxia es la adrenalina: actúa rápidamente y mejora la mayoría de síntomas de la anafilaxia.

No es frecuente que la forma de debut de una alergia sea sufriendo una anafilaxia. Habitualmente los síntomas alérgicos tras la primera reacción son de menor intensidad y, si se continua con la exposición al alérgeno responsable, puede aumentar la intensidad de las reacciones alérgicas posteriores. Por este motivo, lo principal es realizar un estudio alergológico para intentar identificar la causa de nuestra alergia, evitarla siempre que sea posible, e instruir al paciente sobre los pasos a seguir en caso de que presente un nuevo episodio. Todos aquellos pacientes que ya han sufrido una anafilaxia, suelen reconocer los síntomas en caso de volverlos a sufrir y el plan de actuación recomendable: informar a un acompañante (si es posible), utilizar un dispositivo de adrenalina autoinyectable y acudir al servicio de urgencias más cercano o llamar al teléfono de emergencias.

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