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Alergia a los ácaros invierno

Los ácaros del polvo doméstico, arácnidos microscópicos que se encuentran en el polvo y pueden producir alergia respiratoria a algunas personas, se encuentran habitualmente en entornos húmedos y en temperaturas estables y relativamente altas (entre 26º y 32º). Camas, edredones y colchas son algunos de sus lugares favoritos en las casas para anidar.

Son invisibles para el ojo humano y se encuentran de forma inevitable en todos los hogares españoles. Curiosamente, su número aumenta en los meses de invierno debido a la menor ventilación de las viviendas y al uso de mantas y edredones. Además, según explica la Societat Catalana d’Alergologia i Immunologia Clínica, el cambio de ropa de estación incrementa su número, pues se acumulan en la ropa guardada y los ácaros, al sacarla, se movilizan en el ambiente.

Un solo colchón puede contener 2 millones de ácaros y se reproducen a una velocidad vertiginosa, pues una hembra pone de 20 a 80 huevos que se hacen adultos en unos 3 meses. Para evitar su propagación los expertos recomiendan como medidas preventivas básicas no acumular polvo en los hogares, que el polvo no pase de las superficies al ambiente cuando se realiza la limpieza y la utilización de sistemas de control (espray acaricida o fundas especiales antiácaros para almohadas y colchones). Y, en el caso de presentar síntomas de alergia a los ácaros, acudir siempre al alergólogo.

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